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"Si llega inadvertidamente a oídos de quienes no están capacitados ni destinados a recibirla, toda nuestra sabiduría ha de sonar a necedad y en ocasiones, a crimen, y así debe ser". Friedrich Wilhelm Nietzsche.

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jueves, 25 de mayo de 2017

La función del padre en el vínculo temprano madre-hijo.

Han acudido a psicoanálisis mujeres perversas que hablaron sobre sus comportamientos que mantuvieron con sus hijos, en los cuales abusaron de su poder y control mediático sobre ellos. Hemos de hacer hincapié en que la salud de la madre, como primer objeto de amor, es fundamental para un sano desarrollo de sus hijos.
Esta lección la aprendemos de Ralph R. Greenson, que describe su trabajo realizado con un niño de cinco años y medio, transexual y travestido, este autor señala: “Considero que la certidumbre de las mujeres sobre su identidad de género y la inseguridad de los hombres con respecto a la propia radican en una identificación temprana con la madre [...]. La madre puede promover o entorpecer la desidentificación, lo mismo que el padre en el proceso de contra identificación [...]. El niño debe intentar renunciar a la seguridad y al placer de la intimidad que le concede la identificación con la madre, y debe formar una identificación con el padre mucho menos accesible […]. ««La madre debe estar dispuesta a permitir que el niño se identifique con la figura del padre”»» si no da la pauta es ineficaz la figura paterna. Estas ideas fueron inicialmente propuestas por su contemporáneo Robert Jesse Stoller en el mismo sentido, sobre el trastorno de identidad de género como precursor de la perversión.
Phyllis Greenacre y Margaret Schoenberger Mahler, han destacado la importancia del papel del padre en el momento de ayudar al niño a resolver la simbiosis con su madre. El padre de la separación y de la individuación se convierte por ello en facilitador del proceso de separación-individuación. Hans Loewald considera la función del padre como una fuerza positiva, impulsora y sustentadora para el niño preedípico contra la amenaza de un reengullimiento por parte de la madre: “La postura paterna contra esta amenaza de engullimiento materno no supone otra amenaza u otro peligro sino un apoyo de poderosa fuerza”.

jueves, 29 de diciembre de 2016

El vínculo madre-hijo.

Algunos psicoanalistas plantean que el sujeto padece un «vacío esencial» que es inherente a la condición humana, sin embargo, existen diferentes teorías para dar cuenta de ese «vacío».
Por un lado Michel Balint y Donald Woods Winnicott, proponen que esta falta es producto de los desajustes y dificultades en la relación temprana madre-hijo, teoría que presentaría a la falla esencial, como un efecto de la problemática vincular y de la equívoca función materna, lo que deja escapar la idea de cierta posibilidad de zanjar esa falla estructural con una despatologizada y sana acción parental, que “supuestamente” podría tener consecuencias menos graves para los niños.
Ahora bien, Jacques-Marie Émile Lacan es más radical ya que propone que esa falla, debe producirse, es una acción necesaria y fundante, producida por lo que él llama “Función Paterna”, que debe separar a la madre de su criatura. «Pero asimismo agrega que es una función paradójicamente sostenida por la madre y que es imposible que opere una función paterna si no existe un deseo de la madre de que ésta actúe en ella. Se trata de que la madre debe tener un «deseo otro», o digamos un «deseo ajeno», esto es un deseo que se dirija más allá de su hijo, de lo contrario, al sentirse completada por su vástago, él no podrá ser nada más que aquello que funge como la «otra mitad» para la madre; en ese “deseo otro” gravita la posibilidad de que opere una separación, de que una función paterna introduzca el significante del corte que Lacan llama “Nombre del Padre”.
Lacan como legítimo heredero de la tradición estructuralista sitúa este vacío en el centro mismo de la condición humana, en la materia ontologizable, o para ser más correctos la «sin materia» que es la causa del “ser”, y la manera de vincularnos con él, será ese vacío lo que determine las características de las estructuras clínicas: Psicosis, Neurosis o Perversión.
Para Lacan la separación de la madre de ese hijo, es fundamental ya que esta totalmente a su merced, debido a que la condición humana se encuentra al nacer en un estado de indefensión que requiere de una segunda matriz (simbólica y social) para seguir el desarrollo esencial que nos permita valernos por nosotros mismos. Este estado ha sido llamado de «prematuración», en consecuencia la dependencia es un asunto de vida y muerte, sin embargo, como en las metáforas naturalistas, es necesario que aparezca algo de la dimensión de un destete, «que el hijo no sea todo para su madre, que en la madre exista un deseo por otras cosas, ése otro deseo es esencial para que opere como función paterna, como un corte, claro que no se trata de cualquier otro deseo, tiene que tener el peso suficiente como para convertirse en un polo de gravedad, que atraiga al infante y lo separe de la madre, le inscriba un corte, una separación, una falta, un «vacío», una falla en el orden de la naturaleza que decíamos lleva el título de: Nombre del Padre».

martes, 22 de noviembre de 2016

A mayor desconocimiento del Yo —en nuestra época— mayor entierro del Sujeto y en consecuencia mayor gravedad en la emergencia sintomática. "La metáfora paterna".

No se trata de su carencia caracterológica, biológica, realista, biográfica del padre hacia el infante sino de la carencia simbólica en el Complejo de Edipo, se trata
de cómo ha sido su entrada en la metáfora paterna propuesta por Jacques-Marie Émile Lacan.
¿Qué significa la metáfora paterna?
Ejemplifiquemos:
1. -Madre: Vengo a traer a mi hijo con usted (psicoanalista) porque la escuela me lo exige, sino no me lo inscriben para el siguiente ciclo escolar, le puedo adelantar que es adoptado, tiene problemas con sus compañeros y les pega.
2.- Madre: El médico me remitió con usted (juez) porque mi hijo de once años ingirió mis pastillas para los nervios, le tuvo que hacer un lavado intestinal y como es menor de edad tengo la obligación de hacerle de su conocimiento para que lo envíe a tratamiento psicológico o psiquiátrico.
3.-Padre: Vengo con usted (psicoanalista) para solicitarle ayuda respecto a mi hijo, sigue empeorando su salud mental, me dice que hay algo dentro de su cabeza que le ordena, que le exige que haga cosas contra su voluntad, eso sucede todo el tiempo. Esto le pone muy nervioso, le va mal en la escuela, no aprende, ya no sabemos que hacer con él, necesitamos ayuda. Yo nunca leexigí nada pero ahora es su cabeza la que se ha vuelto extremadamente exigente...
4.- Madre: Vengo con usted (psicoanalista) para que me de algún consejo, mi hijo de cuatro años desde que cumplió dos juega con muñecas, se viste con mis ropas, usa mi lápiz labial en sus labios y últimamente habla con una voz afeminada y no puedo dejarlo un rato solo porque entra en pánico.
A.- En el primer caso la institución escolar y desde las primeras palabras expresadas por la madre la necesidad de una inscripción, inscripción simbólica, función paterna
que entro fallidamente ¿Qué inscripción es la que se pide? La inscripción que instituye un padre.
B.- En el segundo caso, el juez interviene en lugar paterno, interviene solicitando dentro de sus facultades un limite, una distancia entre ese niño y esa madre, una función mas allá de esa relación incestuosa en tanto el niño en su "acting out" muestra lo incestuoso de esa relación.
C.- En el tercer caso la cabeza del niño le exige lo que el padre no ha podido exigir. El síntoma se ubica en el lugar de la impotencia del padre. El síntoma, dice Jacques-Marie Émile Lacan es metáfora (seminario III). "El síntoma es la lengua de la represión". "El síntoma en el niño, es una respuesta a lo sintomático de la estructura familiar" (Dos notas sobre el niño).
D.- En el cuarto caso el niño grita la fallida entrada del Nombre del Padre en la metáfora por su cuerpo, por sus actuaciones, esto es lo sintomático de esa falta. El niño metaforiza en su síntoma esa falla.

Esto es que la estructura no se puede eludir, se hace oír, emerge implacablemente, a mayor desconocimiento del Yo, en nuestra época, mayor entierro del Sujeto y mayor gravedad en la emergencia sintomática.
Gérard Pommier lo dice de la siguiente manera: "Es preciso entender que tenemos cierta libertad, libertad seria mucho decir, pero si que de los determinismos de lo traumático resultara algo que luchara contra ellos, es lo que denominamos el Síntoma. El sujeto en su "libertad" se sirve de los síntomas para decir "No" a todo lo que lo ha determinado. El síntoma en cierta manera es ese intento de libertad frente a lo determinado." Por lo tanto ¿cuál es el objeto del síntoma? Se trata de poner de nuevo al padre en su lugar, que vuelva a ocupar el lugar que le corresponde. El síntoma es una metáfora pero no en elsentido poético, se trata de la metáfora paterna. Lacan asevera que el síntoma es la metáfora paterna.
Entonces, la enfermedad sintomática neurótica tiene como función que el padre retome su lugar cuando este se ha extraviado y los psicoanalistas intentamos desde nuestra posición, aun con las dificultades que plantean las instituciones, aun con las limitaciones que la realidad impone, aun con el rechazo de la gran mayoría al psicoanálisis, una apuesta de traducción de lo sintomático de las actuaciones y de los daños corporales al síntoma como metáfora reubicadora de la función paterna. De síntoma al juego, a la ficción necesaria para sortear la tensión que produce la cercanía al Goce materno.